Yo ya no entendí. Si lo que hizo Manu Chao en su última visita a México (calificar lo ocurrido en San Salvador, Atenco como "Terrorismo de Estado", escribir una carta en la que se solidariza con las víctimas, pedir la liberación de los presos políticos, todo eso en rueda de prensa) fue considerado como querer entrometerse en la política mexicana y violar deliberadamente el art. 33 en el que dice que ningún extranjero podrá inmiscuirse en asuntos políticos internos, a tal grado de verificar si la visa con la que entró al país era de turista o de trabajo, para saber si tenía derecho de andar dando conciertos no contemplados en Guadalajara y así poder deportarlo con una excusa "legal"; entonces, que alguien me explique si la intención de Peter Gabriel -un par de días después del zafarrancho contra el francesito- no fue la misma (ser el delegado principal para una audiencia con el Presidente de la República, en la que le externó su indignación por la poca movilización de las autoridades mexicanas para resolver los casos de "Las Muertas de Juárez", entregando una carta en la que se solidariza con las víctimas y exige la solución inmediata, con lo que logró que Calderón se comprometiera a retomar los casos y no dejar en el olvido el sufrimiento de las familias de las víctimas).
Quizá mi confusión se deba a que de política sé muy poco y que a Felipe le gustaba bailar "Shaking the tree", y tal vez enamoró a Margarita con "In your eyes", así que recibir al inglés en Los Pinos le recordó sus buenos tiempos escuchando a Genesis y le importan muy poco las "Lágrimas de oro", mucho menos "The King of the Bongo" y no conoció nunca Mano Negra, quizá sea eso; pero no es que yo crea que la política mexicana es asquerosamente contradictora. No, eso nunca.
martes, 31 de marzo de 2009
jueves, 5 de marzo de 2009
No me hallé
"Hay días en los que uno, simplemente, no encaja" Estoy totalmente de acuerdo con las palabras de mi querido Economista Políglota porque hoy, yo no encajé. Me la pasé en un aburrimiento absoluto, de un pésimo humor y con una ansiedad que me provocó un continuo ir y venir a la cocina para buscar cualquier cosa que pudiera zamparme. Ninguna de mis actividades rutinarias matinales mejoraron mi estado; ni un libro, ni una música, ni la computadora, ni la televisión, nada surtió efecto.
¿Serán mis nervios alterados al pensarme mañana en el suplicio dental que se me tiene reservado, debido a la curiosidad que tuvieron mis muelas del juicio en empezar a explorar estrafalariamente lo que había más allá de la encía; serán simplemente los habituales subeybajas de mis hormonas?
¿Serán mis nervios alterados al pensarme mañana en el suplicio dental que se me tiene reservado, debido a la curiosidad que tuvieron mis muelas del juicio en empezar a explorar estrafalariamente lo que había más allá de la encía; serán simplemente los habituales subeybajas de mis hormonas?
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