lunes, 13 de diciembre de 2010

El séptimo día

Cuando quieras encontrarme, procura que sea en domingo, que es cuando permanezco; cuando estoy y no busco; cuando me desenredo y entiendo un poco más.
En domingo, no huyo.

sábado, 11 de diciembre de 2010

De luto

Una página en blanco por el miedo y la impotencia que han dominado los corazones en mi tierra.











"Quiero creer, sr. Presidente". Yo también.

domingo, 31 de octubre de 2010

Impenetrabilidad

De pronto, las autoridades se habían hecho tan invisibles que los delincuentes comenzaron a ocupar sus lugares...
Eso evidentemente contradice la propiedad de la materia que defiende que dos cuerpos no pueden ocupar el mismo tiempo, el mismo espacio. Entonces, no es que las autoridades perdieran la facultad de ser vistas, en realidad ya se habían ido desde antes, ya habían cedido su lugar al postor con mayor posibilidad de penetración.

viernes, 22 de octubre de 2010

jueves, 14 de octubre de 2010

Yo aún le rezo

Mi ángel guardián era modelo '73 y en ausencia de alas, se transportaba en Titanic blanco. Se me apareció una noche bajo un empinado puente con sabios consejos sobre las rutas que me llevarían directamente a pocas cuadras de mi casa. Su barba de 5 días y su camisa acolchada de franela a cuadros me decían que era de fiar, que él era un experto en las vialidades. Y así fue.
Durante los años en que fue mi dulce compañía, me guió por transitadas avenidas y obscuros callejones, me encaminó por atajos irrepetibles y pasadizos laberínticos, siempre con la certeza de hallar la salida emergente.
Nunca, ni de noche ni de día, como buen ángel de la guarda, me desamparó; escuchaba atento mis quejas en el confesionario de Manuel de Mimbela, me protegía ante las impertinencias de cualquier rufián de pupilas dilatadas, las inclemencias pluviales y hasta de las malpasadas madrugadas de cruda.
A su lado pude presenciar el milagro de un crucificado redimido, la severidad de un juicio por un robo, el arrepentimiento de dar la espalda a los amigos a cambio de insultos pueriles, como otras tantas de sus labores de justiciero sin alas.
Por lo general, su pasividad aquietaba las aguas turbias de mis pensamientos, bastaba la sequedad y la ironía de su pronta respuesta para cortar de tajo cualquier simpleza injustificada con la que pretendiera hacerme la mártir. El sarcasmo en su mirada burlona me derrumbaba toda intención de lloriqueo en ciernes.
Sin embargo, esa supuesta rudeza inquebrantable cedía con facilidad ante la insistencia de peinar una maraña de un brazo velludo después de quitarse un suéter, frente a una taza de chocolate caliente en tardes de otoño o muy contínuamente por el antojo de unos dogos con queso panela; así de fácil era provocarle una sonrisa complacida.
Y como sabe que para evitar pérdidas de almas, los ángeles de la guarda no abandonan, ahora éste ha desafiado los cientos de kilómetros que nos separan para seguir junto a mí; se ha modernizado, en esta era cibernética utiliza las tecnologías de vanguardia para mantener comunicación y circula en vehículo motorizado con chamarra de piel, el muy renegado. Maldice la rapidez de los tiempos modernos y sus nuevas obligaciones de protección, amenazando con el retiro.
Como si no lo conociera, como si no añorara él también estirar las piernas en un atardecer en Chapala comiendo charales de dudosa procedencia, mientras hace su chambita, dizque regañándome.

sábado, 2 de octubre de 2010

Le hérisson

Primero, una niña suicida que se esconde detrás de una cámara de video; después, una mujer que ha encontrado su perfecto escondite entre los estantes de sus libros, más adelante una ventana con visillo por la que se traslucen ciertos rasgos de la sutilidad japonesa. Así, poco a poco, El encanto del erizo hizo lo propio y me hechizó.
Los erizos, -que por fuera están llenos de espinas y al interior son bestias refinadas, falsamente solitarias y terriblemente elegantes-, son la analogía coincidente a lo que había pensado hace tiempo atrás sobre los cactus, que ocultan su blando interior detrás de una apariencia agresivamente espinosa. Misma idea, similar imagen. Y así como esta simplicidad, los diálogos en la película son otras tantas reflexiones que confrontan el sentido disfrutable de la vida y la trivialidad de la muerte que animan a seguir las estrellas, a no terminar como un pez en la pecera.

jueves, 9 de septiembre de 2010

viernes, 27 de agosto de 2010

No importa qué

Tengo ganas de contarte algo, lo que sea: que anoche se me incrustó una esquirla de luna en la pupila y que la indiferencia de un parpadeo la sacó, que no encuentro tu olor en mis manos, que una libélula se me anidó en el cabello, que el sabor de tus palabras se me desvanece, que mis orejas bailan si les cantas, que no me bastas en los sueños, que las telarañas se me han enredado en el cuello, que mis oídos buscan el eco de tus pasos, que mis pestañas son zurdas, que el viento sopla intencionalmente para desplazar tu ausencia.
Se me antoja decirte cualquier cosa, para que voltees a verme y sea el pretexto perfecto para reflejarme en tus ojos.

viernes, 13 de agosto de 2010

Allí donde solíamos gritar

Y aún hoy,
se escapa a mi control,
problema y solución,
y es que el grito siempre acecha,
es la respuesta.
(...)
Y es que el grito siempre vuelve
y con nosotros morirá,
frío y breve como un verso,
escrito en lengua animal.
¡Y siempre está!
(...)
Vertical y transversal
soy grito y soy cristal,
justo el punto medio
el que tanto odiabas
cuando tú me provocabas aullar.
(...)

Love of lesbian

jueves, 1 de julio de 2010

De tal palo, tal astilla... en el olvido

Es una lástima que para reconocer la importancia literaria de Elena Garro haya que entender primero el contexto en el que escribió, , y es que su innovación en las letras está, -como en otras mujeres que escribieron entre el 60 y el 70- en sus personajes femeninos porque se atrevieron solamente a levantar la voz y a tomar decisiones por sí mismas. Nada fuera de lo común... ahora todas lo hacen. En cambio, si esos personajes fueran mujeres vampiro, asesinas, drug dealers o ya de jodidas, castradoras... así sí voltearían a verlas en este sangriento 2010.

viernes, 14 de mayo de 2010

Aves de paraíso perdido

Hay algunos que dicen sentir mariposas en el estómago; yo no.

Mi cuerpo solía ser la jaula donde habitaban múltiples aves marinas conjuntadas en una parvada exploradora, inquietas criaturas aladas en búsqueda de nuevas rutas. Las más orientadas detectaban la luminosidad de un faro como indicador del camino, para guiar a sus compañeras. Juntas emanaban una fuerza incontrolable, la energía suficiente para levantarme en vuelo. Revoloteaban ansiosas y sin conocer el destino, me transportaban, no siempre a puertos seguros; me llevaban a donde el viento las empujara aunque quedaran varadas en alguna península distante, enrolladas entre las gotas de una lluvia aérea, sumergidas en las olas de lo desconocido.

Las señales para emprender el vuelo comenzaban con un suave devaneo, que se intensificaba en mis entrañas hasta expandirse por la piel, rebasando mis contornos. Mis exhalaciones despedían un esencia azulina de olor a sal.

Con el paso del tiempo se fueron inmovilizando, su sentido de ubicación se perdió en algún altercado aterrizaje, las alas se les entumecieron; algunas, empapadas de deseo, debieron haberse escapado por los ojos; otras, se amoldaron entre las rendijas de los barrotes que las obstruían a mi terrestre andar; unas más, perdieron el brío al taponear mis oídos con graznidos de auxilio. Pocas, baten aún sus extremidades para retomar la elevación, ansiosas picotean entre la reja, laceran mis costados. Me lastiman demandantes por un horizonte que las incite al ascenso, aunque el ocaso ya haya ocultado los naranjas más incandescentes. Aún en la penumbra sopla el viento.

domingo, 25 de abril de 2010

Qué ganas...

Hoy se me antoja ponerme el vestido amarillo, sacar la basura y caminar hacia el frente sin mirar atrás, aunque los perros empiecen a ladrar.

miércoles, 14 de abril de 2010

Felipe entonando a Joaquín

¿Qué será lo que a Felipe Calderón le gusta de Joaquín Sabina? ¿La letra de sus canciones, sus rimas consonantes, la música de Panchito Varona...?

Probablemente, al ver a Margarita llegar de los desayunos del DIF, -cansadísima y quitándose los tacones- le cante "El caso de la rubia platino". Quizá al repasar sus discursos, silbe "Más de 100 mentiras" y "Como te una 'co' te digo la 'o'". Es posible que a sus colaboradores les pida de fondo "Números rojos" al redactar sus informes anuales. A lo mejor le gusta tararear "Pie de guerra" cada vez que pisa Juárez o prefiera pensar en "Calle Melancolía" al estar a Chiapas.
¿Quién sabe...?

Y así como vamos, me temo que el último día de su mandato vaya a querer terminar con broche de oro, gritando a todo pulmón, "Cerrado por derribo". Sería bueno que alguien con la voz de Pedro Infante o Jorge Negrete lo retara con "Como un dolor de muelas", así al mero estilo de "Dos tipos de cuidado".

Lo cierto es que hay algo del españolete que agrada a mi paisano, si no fuera así, de seguro le hubiera aplicado el 33 por andar criticando su forma de "combatir el narcotráfico", en ruedas de prensa previas a su gira de conciertos en México promocionando "Vinagre y rosas".

Veremos ahora qué artista extranjero viene a restregarnos la ineptitud del chaparrito... esto ya se está haciendo costumbre, "Con lo que eso duele."

sábado, 10 de abril de 2010

Un grito de amor desde el centro del mundo.


Por ese gusto que ha despertado en mí últimamente la literatura japonesa, cuando lo vi en la librería, con una firma totalmente desconocida, leí la contraportada y con muchas reservas, me lo adueñé.
Un grito de amor desde el centro del mundo, me pareció un título un tanto cursi, con sólo leerlo se predice el relato de una desgarradora historia de amor, y más aún, sabiendo de antemano que es una novela escrita para público adolescente. Sin embargo, mi interés por encontar entre sus páginas las coincidentes características de las plumas niponas que tanto he disfrutado me incitaba a pensar que habría algo inesperado en el libro. En realidad, no lo hay.
Es una lectura sencilla sobre la eternidad del amor verdadero, un sentimiento que une a los enamorados en vida y que regala la posibilidad de creer que también, después de la muerte. Aunque mediante una breve discusión de creencias sobre lo perecedero, llegan a interpretarse las notorias diferencias generacionales entre un abuelo y su nieto, a pesar de que ambos apuestan en silencio por la seguridad de un encuentro en el más allá.
No revelo mucho diciendo que habla de la muerte de un ser cercano, de la añoranza de su presencia, de la constante evidencia memorial. Sin embargo, agradablemente aparece el tratamiento de la percepción de ausencia mediante la previa contemplación detallada, la aprehensión sensorial de lo que llegará a generar los recuerdos, así como sucede en algunas de las obras de los maestros Kawabata, Tanizaki, y los contemporáneos Murakami y Yoshimoto. De una manera más sencilla, -mucho más ligera-, Kyoichi Katayama, también toma como pretexto la muerte para resaltar la importancia del deleite apreciativo en vida mediante los sentidos, en especial, la observación, (pasando por alto el innecesario tacto) para crear una memoria imperdible.
A mi gusto, al texto le falta una estructura sólida, quedan en el aire algunos aspectos que bien pudieron omitirse, o ahondar en ellos para la consolidación de probables tesis interesantes.
Que es una de las novelas más vendidas en Japón, que se ha convertido en exitosa película y en un popular Manga, no lo dudo. Es completamente comerciable.

domingo, 21 de marzo de 2010

Primera Ley de la Termodinámica

Me deslizo a tu costado, serpenteo a tu derecha. No percibes mi cercanía, respiras profundo y en largas pausas intermitentes. Mi cuerpo frío envidia tu tibieza, quiere apoderarse de tu calor. Rebusco los huecos conocidos para instalarme en ti, engancho mi cabeza sobre tu hombro... sigues impávido ante el inminente robo de energía. Deslizo sigilosa mi mano sobre tu pecho, gimes tolerante. Mi vientre moldea tu cadera. Lentamente, invado tu espacio, te entrepierno. De forma automática enroscas tu brazo hasta mi rodilla.
Es el inicio de la transferencia de calor, es inevitable. Condescendiente, permites mi frialdad sobre tus muslos. Sabes que es cuestión de minutos para que te despojes de algunos de tus grados excedentes de temperatura provocando un equilibrio térmico. Mis pies frotan en forma de ondas tus plantas suaves, se entumecen mis dedos, la sangre activada cosquillea lastimera mis yemas. El piqueteo resulta confortablemente lacerante, se eriza mi espalda como último reflejo de escalofrío. Estoy a unos segundos de adquirir el balance que me adormece, tu ritmo cardíaco se acompasa con mi respiratorio.
Complacidamente aletargada beso en agradecimiento tus párpados por la indolora succión.

lunes, 8 de marzo de 2010

Lo li ta


Lolita se fue, después de una larga lectura, el libro se terminó. Estoy convencida, llegué tarde a esa novela, me hubiera gustado haberla leído sin pensar en la poca distancia que hay entre la edad de Dolores Haze y mi hija. Me hubiera gustado haberla leído sin angustias, sin temores...
A pesar de esos sentimientos encontrados, disfruté las últimas 100 páginas donde descubrí a un ingenioso Nabokov que, -mientras Humbert me hostigaba con su inquietante pensamiento masculino y el abrumador tedio de un viaje en coche por desconocidas carreteras en línea recta- tramaba la intriga de una persecusión incógnita detrás de esos moteles y pueblos de paso donde el narrador me había obligado a instalarme. Es el momento preciso en que el espía, en uno de sus múltiples autos y bajo cualquier seudónimo, me alcanza en la lectura, cuando la historia revira y los personajes me develan descarados más de una faceta, cuando me hacen replantear el cuestionamiento de quién es el verdadero culpable, quién es la víctima real.
No hay un ser totalmente bueno ni completamente malo sólo hay quienes pueden destrozar corazones y otros que pueden destrozar vidas, circunstancias que indican el camino de la conveniencia.

El tiempo perdido

A pesar de saber que voy a morir, me gusta andar por la vida, jugando a perder el tiempo, como si fuera inmortal.

domingo, 31 de enero de 2010

miércoles, 27 de enero de 2010

Tengo miedo...

Seguramente que a los sapitos de la noche, conste que a los sapitos... no a las ranas, si no ¡estaría jodida!

Los sapitos de la noche no se esconden en la almohada... las ranas prefieren las sábanas, lo tengo comprobado. Hay una instalada en mi cama desde hace algún tiempo que endulza mis noches y me susurra fantasías.

domingo, 3 de enero de 2010

2009

El año que acaba de terminar insistió en recordarme que soy más vulnerable de lo que creía, con sus constantes demostraciones ya me quedó muy claro que soy demasiado endeble, en todos los sentidos, emocional, profesional, económico, físico, material, ¡en todos! Yo que ya me sentía valiente y fuerte...
Para este 2010, tengo un firme propósito: No doblar las manos, no torcerlas, no esconderlas, a pesar del frío, porque sus torceduras ya me lastiman, me duelen. Ya me armé de unos buenos guantes que podrán servirme de protección contra las bajas temperaturas. Aunque aún no resuelvo cómo haré para darles la seguridad que necesitan cuando giran para encubrirse.