domingo, 25 de abril de 2010
Qué ganas...
Hoy se me antoja ponerme el vestido amarillo, sacar la basura y caminar hacia el frente sin mirar atrás, aunque los perros empiecen a ladrar.
miércoles, 14 de abril de 2010
Felipe entonando a Joaquín
¿Qué será lo que a Felipe Calderón le gusta de Joaquín Sabina? ¿La letra de sus canciones, sus rimas consonantes, la música de Panchito Varona...?
Probablemente, al ver a Margarita llegar de los desayunos del DIF, -cansadísima y quitándose los tacones- le cante "El caso de la rubia platino". Quizá al repasar sus discursos, silbe "Más de 100 mentiras" y "Como te una 'co' te digo la 'o'". Es posible que a sus colaboradores les pida de fondo "Números rojos" al redactar sus informes anuales. A lo mejor le gusta tararear "Pie de guerra" cada vez que pisa Juárez o prefiera pensar en "Calle Melancolía" al estar a Chiapas.
¿Quién sabe...?
Y así como vamos, me temo que el último día de su mandato vaya a querer terminar con broche de oro, gritando a todo pulmón, "Cerrado por derribo". Sería bueno que alguien con la voz de Pedro Infante o Jorge Negrete lo retara con "Como un dolor de muelas", así al mero estilo de "Dos tipos de cuidado".
Lo cierto es que hay algo del españolete que agrada a mi paisano, si no fuera así, de seguro le hubiera aplicado el 33 por andar criticando su forma de "combatir el narcotráfico", en ruedas de prensa previas a su gira de conciertos en México promocionando "Vinagre y rosas".
Veremos ahora qué artista extranjero viene a restregarnos la ineptitud del chaparrito... esto ya se está haciendo costumbre, "Con lo que eso duele."
Probablemente, al ver a Margarita llegar de los desayunos del DIF, -cansadísima y quitándose los tacones- le cante "El caso de la rubia platino". Quizá al repasar sus discursos, silbe "Más de 100 mentiras" y "Como te una 'co' te digo la 'o'". Es posible que a sus colaboradores les pida de fondo "Números rojos" al redactar sus informes anuales. A lo mejor le gusta tararear "Pie de guerra" cada vez que pisa Juárez o prefiera pensar en "Calle Melancolía" al estar a Chiapas.
¿Quién sabe...?
Y así como vamos, me temo que el último día de su mandato vaya a querer terminar con broche de oro, gritando a todo pulmón, "Cerrado por derribo". Sería bueno que alguien con la voz de Pedro Infante o Jorge Negrete lo retara con "Como un dolor de muelas", así al mero estilo de "Dos tipos de cuidado".
Lo cierto es que hay algo del españolete que agrada a mi paisano, si no fuera así, de seguro le hubiera aplicado el 33 por andar criticando su forma de "combatir el narcotráfico", en ruedas de prensa previas a su gira de conciertos en México promocionando "Vinagre y rosas".
Veremos ahora qué artista extranjero viene a restregarnos la ineptitud del chaparrito... esto ya se está haciendo costumbre, "Con lo que eso duele."
sábado, 10 de abril de 2010
Un grito de amor desde el centro del mundo.

Por ese gusto que ha despertado en mí últimamente la literatura japonesa, cuando lo vi en la librería, con una firma totalmente desconocida, leí la contraportada y con muchas reservas, me lo adueñé.
Un grito de amor desde el centro del mundo, me pareció un título un tanto cursi, con sólo leerlo se predice el relato de una desgarradora historia de amor, y más aún, sabiendo de antemano que es una novela escrita para público adolescente. Sin embargo, mi interés por encontar entre sus páginas las coincidentes características de las plumas niponas que tanto he disfrutado me incitaba a pensar que habría algo inesperado en el libro. En realidad, no lo hay.
Es una lectura sencilla sobre la eternidad del amor verdadero, un sentimiento que une a los enamorados en vida y que regala la posibilidad de creer que también, después de la muerte. Aunque mediante una breve discusión de creencias sobre lo perecedero, llegan a interpretarse las notorias diferencias generacionales entre un abuelo y su nieto, a pesar de que ambos apuestan en silencio por la seguridad de un encuentro en el más allá.
No revelo mucho diciendo que habla de la muerte de un ser cercano, de la añoranza de su presencia, de la constante evidencia memorial. Sin embargo, agradablemente aparece el tratamiento de la percepción de ausencia mediante la previa contemplación detallada, la aprehensión sensorial de lo que llegará a generar los recuerdos, así como sucede en algunas de las obras de los maestros Kawabata, Tanizaki, y los contemporáneos Murakami y Yoshimoto. De una manera más sencilla, -mucho más ligera-, Kyoichi Katayama, también toma como pretexto la muerte para resaltar la importancia del deleite apreciativo en vida mediante los sentidos, en especial, la observación, (pasando por alto el innecesario tacto) para crear una memoria imperdible.
A mi gusto, al texto le falta una estructura sólida, quedan en el aire algunos aspectos que bien pudieron omitirse, o ahondar en ellos para la consolidación de probables tesis interesantes.
Que es una de las novelas más vendidas en Japón, que se ha convertido en exitosa película y en un popular Manga, no lo dudo. Es completamente comerciable.
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