viernes, 5 de octubre de 2012
Coordenadas precisas
Si un día me buscas, ni lo dudes, aún sigo abajo y a la izquierda, a pesar de tantas incongruencias ideológicas.
jueves, 12 de julio de 2012
Segundo cuerpo
Conocí a Milroad Pavic por sus Siete pecados capitales (Sexto Piso, 2003). Después del primer relato "La jaula blanca de Túnez en forma de Pagoda" ya le estaba haciendo un lugar en el estante de mis autores favoritos. Es demasiado pronto -pensaba-, los editores se encargan de colocar el mejor texto al inicio para enganchar al incauto lector. ¡Hazte la difícil, no caigas tan pronto!, me repetía constantemente al dar vuelta a las páginas. Llegué a "Té para dos" y sin haber terminado el libro, me declaré su ferviente admiradora. Me entusiasmé al estar frente a un autor serbio que en sus escritos revivía la magia de Cortázar y facilitaba la complejidad borgiana.En ese entonces, él aún vivía, lo que me parecía un gran acierto de su parte ya que su inventiva estaba en plena producción. Lo creí joven, me equivoqué: nació en 1929. Me enteré de su muerte cuando empezaba a leer Segundo cuerpo (Sexto Piso, 2011) y lo lamenté; sólo publicó siete libros.
Haber leído la última novela que escribió bajo la advertencia que el protagonista redactó su historia después de muerto me despertó un gran morbo. Era como si Pavic, sabiendo su próxima muerte, eligiera redactar la historia de su propio segundo cuerpo. El libro le coquetea a la idea de la reencarnación de manera tan sencilla que casi pasa inadvertida la complejidad del tema.
No es un autor de lectura fácil, es una creador de crucigramas literarios que envuelve al lector con personajes, situaciones y artilugios creíblemente inverosímiles. La multiplicidad de historias y tiempos en Segundo cuerpo parecieran piezas sueltas que magistralmente se van convirtiendo -casi sin querer- en un rompecabezas de perfecto embone final.
Mi tarea ahora es pescar el resto de su obra para continuar con la deleitable admiración.
miércoles, 20 de junio de 2012
martes, 19 de junio de 2012
miércoles, 2 de mayo de 2012
Ellos eran tres
Las muertes de conocidos y desconocidos, de propios y ajenos son siempre lamentables pero hay otras además, indignantes.
Ellos eran tres y yo no dejo de pensarlos. Asistimos a las mismas escuelas, compartimos amigos, coincidimos en un escenario que se ha quedado atrás y ya no regresará.
Ellos eran tres y una generación completa los llora, un pueblo los recuerda. Les apasionaban las motos, las fiestas; les gustaba vivir.
Ellos eran tres y los secuestraron. Dicen que por malas transacciones, desdicen los más allegados. Las razones sobran, no llegan a justificar la ausencia.
Ellos eran tres y quedaron muertos a la orilla de una carretera, después de haber pagado su rescate. Todos lo saben, nadie lo cuenta. El temor los calla.
Ellos eran tres y duraron días en el SEMEFO esperando ser identificados, rodeados de otra cincuentena que no han ido a reclamar. La gente tiene miedo, no puede acostumbrarse a la violencia.
Ellos eran tres y eran hermanos. Ellos eran Sergio, José y Ricardo.
Ellos eran tres y ya no están.
Ellos eran tres y yo no dejo de pensarlos. Asistimos a las mismas escuelas, compartimos amigos, coincidimos en un escenario que se ha quedado atrás y ya no regresará.
Ellos eran tres y una generación completa los llora, un pueblo los recuerda. Les apasionaban las motos, las fiestas; les gustaba vivir.
Ellos eran tres y los secuestraron. Dicen que por malas transacciones, desdicen los más allegados. Las razones sobran, no llegan a justificar la ausencia.
Ellos eran tres y quedaron muertos a la orilla de una carretera, después de haber pagado su rescate. Todos lo saben, nadie lo cuenta. El temor los calla.
Ellos eran tres y duraron días en el SEMEFO esperando ser identificados, rodeados de otra cincuentena que no han ido a reclamar. La gente tiene miedo, no puede acostumbrarse a la violencia.
Ellos eran tres y eran hermanos. Ellos eran Sergio, José y Ricardo.
Ellos eran tres y ya no están.
lunes, 12 de marzo de 2012
domingo, 26 de febrero de 2012
Los hombres que no amaban a las mujeres
Estaba de vacaciones. Necesitaba leer algo que me alejara por un momento de las teorías lingüísticas. Buscaba una ficción que cumpliera solo con dos características: rápida lectura y nula exigencia mental. Por recomendación del que duerme a mi lado, le di la oportunidad a uno de los nuevos volúmenes que se integraron a la biblioteca de la casa -gracias a los impersonales intercambios de regalos de oficina-, el primer volumen de la trilogía Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres. Cumplió por completo con lo que buscaba para el momento.Sin embargo, me recordó que me disgustan las novelas exhaustivas, por eso no me gustan las obras de Pérez-Reverte; que me molesta que se den pistas falsas al lector, por eso abanoné en la tercera página el primer volumen de Harry Potter y que considero un abuso tener más de un protagonista con las mismas características excepcionales, por eso me gustan las películas de Tin Tán, porque Marcelo jamás apareció bailando vestido de pachuco.
Me dio la impresión de que fue concebida como una novela para ser convertida en película en automático, ya que el largometraje de David Lynch es una propuesta bastante aceptable, aderezada con un extraordinario soundtrack. De seguro, el film sueco es también recomendable.
Tener este libro en mis manos fue simplemente un buen pretexto para conocer la torcida violencia de la literatura sueca que ha proliferado en forma de novelas policíacas y tratar de imaginar la inverosímil crudeza de las bajísimas temperauras en Suecia, que hacen a su gente encerrarse por días enteros y tomar café como agua de uso.
Pero aplaudo de pie que Stieg Larsson, su autor, haga que personas sin el hábito de la lectura piquen el señuelo del morbo y se devoren las más de 600 páginas, casi sin darse cuenta.
lunes, 30 de enero de 2012
viernes, 13 de enero de 2012
Sin rastro de existencia
Cuando aparezcas en la lista de insectos en peligro de extinción, no dudaré, ni por un instante, aplastarte con el tacón de mi zapato izquierdo, así me carcoma mi conciencia ecológica.
jueves, 5 de enero de 2012
A distancia
Hoy es cumpelaños de mi querido Economista Políglota. Desde hace 10 años que lo conozco me ha tocado felicitarlo a distancia, nunca lo he festejado en persona, pero no pierdo la esperanza de que uno de estos cincos de enero pueda darle un fuerte abrazo, brindar a su salud y sentarme a escuchar las miles de historias sabor vainilla que tiene por contarme.
Mientras, le echo al vuelo a la niña que un día le robé para que entre tanta toxina que le toca respirar a diario encuentre un airecito de festejo englobado.
Mientras, le echo al vuelo a la niña que un día le robé para que entre tanta toxina que le toca respirar a diario encuentre un airecito de festejo englobado.
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