Según la charlatanería de los horóscopos, por ser cáncer, mis emociones, mis sentimientos y mi vida entera seguramente, están regidos por la luna. Nunca había hecho caso, hasta que un día me sentí tan delgadita, tan frágil que creí estarme reflejando en la noche. Era un semicírculo perfecto, un minucia brillante que hipnotizaba. Hubiera querido haberte hecho un guiño para que voltearas al cielo, aunque fuera de reojo
1 comentario:
Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados.
GGM
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