Yo sí sé quién me robó el mes de abril.
Además de llevarse mis días, cargó con mi ojo derecho y con los últimos bríos de mi circulación sanguínea. Los metió en un costal y los lanzó en el abismo de lo inservible. El cínico no tarda en pedirme el rescate; no sabe, el muy ingenuo, que conozco el artilugio para que siga acosándome hasta julio y así, lograr que sus unos se conviertan en mis ceros.
1 comentario:
Y cuando llegue julio seguiré celebrándote.
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