Hace unos días desayuné con mi amiga La Versátil; ¡ahora lee el Tarot! En los cortos 3 años que llevo de conocerla, ha pasado desde estudiante, a administradora, a repostera, a masajista, a vendedora y ahora, a inventora de esperanzas.
Yo, que desde los 4 años aprendí a leer y escribir -y a agarrar el lápiz de una manera muy retorcida, todo gracias a Ros- ¡no sé hacer otra cosa! 1 de 2, eso es tener el oficio bien arraigado, o reconocer que soy una verdadera inútil.
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