El sábado pasado fuimos en familia a conocer a un nuevo tripulante de este mundo. Fue una manera extraña de recordar que ese mismo día, sólo que 6 años antes, me encontraba en las mismas circunstancias que la nueva mamá, aunque mucho más favorecedoras, tengo que decirlo, como agradecimiento a la vida -que no a mi pelvis, como insisten en recordármelo, a partir de un pertinente comentario de la ginecóloga-. En el hospital sólo vimos al bebé y al papá, que a unas cuantas horas del título, ya se manejaba muy confiado en esos menesteres del cuidado de un hijo. El chiquito se veía tan vulnerable que hasta la luz del día aún parecía lastimarle los ojos, ya que no podía mantenerlos abiertos por más de algunos segundos. El orgulloso padre nos relató detalladamente desde que surgió la sospecha de que ya era momento de trasladarse al hospital hasta que tuvo al bebé en sus brazos. Sólo que notaba en su relato una empatía con su mujercita que no dejaba de hacerme ruido en la cabeza. Estoy segura que no era intencional ya que ni siquiera él se daba cuenta de lo que decía, y es que con eso de la igualdad de géneros, se ha vuelto tan normal utilizar a diestra y siniestra el pronombre "nos" aunque el verbo que lo acompañe no sea recíproco, ni reflexivo ni recaiga su acción en el hablante y por lo menos en un agregado más, que pareciera que su actual uso se ha convertido en una buena herramienta para enfatizar el insistente -y completamente innecesario- afán de que ahora el hombre y la mujer tienen las mismas obligaciones y responsabilidades; hasta embarazarse, de carga tan femenina, de ser simplemente pronominal, ahora ha cambiado su categoría verbal, probablemente a ¿copulativo? En fin, regresando al relato del novicio, cuando decía algo así como "nos auscultaron, nos revisaron la dilatación, nos ubicaron en la sala de expulsión, aunque finalmente, nos hicieron césarea", no podía dejar de imaginarlo en condiciones que nunca, aunque su conciencia solidaria lo obligara, podrá experimentar. Conste que no soy feminista, ni tengo nada en contra del nuevo papá (a quien respeto y admiro por el apoyo incondicional a la madre de su hijo); es esto un simple reclamo al discurso que se ha generado por la supuesta coparticipación de géneros, pero seamos honestos, habrá siempre sucesos puramente femeninos y otros tantos, exclusivamente masculinos.
Por lo menos yo, aún no sabría cómo arreglármelas en un examen de próstata.
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